Soy Ionut Preda: tengo 36 años, nací en Timisoara (Rumanía), hijo de padres deportistas; mi padre, boxeador, y mi madre, gimnasta.

Desde niño siempre me han apoyado para practicar deportes como la gimnasia, natación, halterofilia, atletismo y judo, con más de 100 medallas de carácter nacional e internacional a lo largo de los últimos años.

Mi camino no fue fácil, debido que a los 8 años sufrí un accidente con una grúa mecánica que me ocasionó la amputación de la mitad de mi pie derecho.

Pasaron los años y proseguí con mis estudios, pero especialmente haciendo deporte.

Recuerdo que me encantaba escuchar las aventuras de mi abuelo, que decía haber viajado a muchos lugares.

Movido por la curiosidad de ver otras culturas, cuando cumplí 20 años me propuse dar la vuelta al mundo con una bicicleta.

Partí de Timisoara con ese sueño de conocer culturas diferentes y llevar un mensaje a todos y a mí mismo: “Que no hay impedimentos ni fronteras cuando uno quiere“.

Y así, un 20 de junio de 2000, salí con mi bicicleta y viajé por diferentes países europeos hasta llegar a España, donde en Barcelona me robaron la bicicleta, como no podía continuar, me vi obligado a renunciar o a buscar trabajo, financiación para poder proseguir. Elegí lo segundo: encontré un trabajo en un restaurante, como lavaplatos y, posteriormente, como camarero y hasta llegar a ser un empresario.

Con los meses fui olvidando mi sueño y dejándome llevar por la rutina. Con el pago de alquiler, gastos y con una relación sentimental, ya no quedaba tiempo para la bicicleta. La cambié por un coche.

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A pesar que llevaba una vida tranquila algo dentro de mí estaba vacío y la inquietud de ayudar a otros seguía dentro de mí; esto es mi llamado.

Pasaron siete años desde que llegue a España, y comencé a sentir un dolor constante en mi pierna derecha y aconsejado por médicos especialistas, me sometí a una intervención quirúrgica en la que me amputaron la pierna derecha. Así perdería el dolor y ganaría en calidad de vida, pudiendo practicar deporte, y proseguir con mi trabajo.

Dos años más tarde recibí una llamada telefónica desde Rumanía, alertándome del estado de mi padre, con un cáncer terminal, me hizo recordar que todos estamos de paso en esta vida. Entonces tomé la decisión de responder al llamado que Dios puso en mi corazón desde niño.

Así, viajé a Rumanía para acompañar a mi padre en su lecho de muerte. Le prometí a mi padre una medalla de oro paralímpica. Lucharé por ganarla en su memoria.

Y también porque deseo llevar un mensaje de esperanza a cualquier persona con o sin discapacidad, para que sepan que no hay que perder nunca la esperanza y que TODO ES POSIBLE SI UNO VERDADERAMENTE LUCHA POR SUS SUEÑOS.

Deseé quedarme con la imagen de mi padre: un hombre fuerte, protector y motivador, y le pedí permiso para irme antes de morir. Me dijo: “Sigue tu sueño siempre, pero no olvides el amor de tu familia”.

Tras este encuentro, regresé a Barcelona, y fue cuando decidí hacer cambios drásticos: cerré mi empresa, entregué mi piso, mi coche, moto… Cambié todo por una tienda de campaña y una bicicleta.

A los pocos meses de viajar a Rumanía, falleció mi padre, en agosto de 2009 fue la fecha en la que comencé a viajar de nuevo. Primero el Camino de Santiago, en memoria de mi padre; luego la vuelta a España; y también la vuelta a Europa, por segunda vez.

Mi sueño es viajar por el mundo, porque, aunque en el año 2000 me embarqué en este proyecto, sólo pude completar 26 países europeos en bicicleta, sin poder alcanzar otros continentes por problemas de visados y financiación.

Tras los años, llegué a tener una relación con Dios, y cada vez crece más dentro de mí la idea de ayudar a los niños amputados que necesitan prótesis, motivarlos hacer deporte, a integrarse en la sociedad, mostrarles que se puede llevar una vida normal y plena.

Viajando Dios me brindó la oportunidad de conocer a una gran mujer que hoy en día es mi esposa y el señor nos premió con Emanuel nuestro hijo. Ellos me llenan de motivación y deseo de dejar un legado ” si yo puedo, tú también”.

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En la actualidad trabajamos en varios proyectos solidarios con el mismo objetivo.

Además de esta meta tengo otra: la medalla paralímpica que le prometí a mi padre.